jueves, 12 de marzo de 2009

EL MATROMONIO

Es fácil observar que muchos matrimonios se rompen por un exceso de control. Estalla el globo inicial del enamoramiento (se tranquilizan las feromonas), y lo que era dependencia (no puedo vivir sin ti) se torna rutina o contradependencia (¿por qué nos hacemos tanto daño?). Nos ayudaría descubrir la necesidad de cierta mayor autonomía personal, de cierta independencia. Y así llegar a la plena maduración dual de la interdependencia... Algunos han llamado con acierto a este proceso: "Las estaciones de la pareja".

Khalil Gibran sugiere a las parejas del primer y segundo momento (dependencia, contradependencia) que fomenten, desde el amor, una sana independencia. El poema dice así:



Entonces, Almitra habló otra vez:
¿Qué nos diréis sobre el Matrimonio, Maestro?
Y ésta fue su respuesta:
Nacisteis juntos y juntos permaneceréis para siempre.
Estaréis juntos cuando las blancas alas de la muerte esparzan vuestros días.
Sí: estaréis juntos en la memoria silenciosa de Dios.
Pero dejad que haya espacios en vuestra cercanía,y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros.
Amaos uno a otro, pero no hagáis del amor una atadura.
Haced del amor un mar móvil entre las orillas de vuestras almas.
Llenaos uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de una misma copa.
Compartid vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo.
Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno de vosotros sea independiente.
Las cuerdas de un laúd están separadas, aunque tiemblen con la misma música.
Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero se adueñe de él.
Porque sólo la mano de la Vida puede contener los corazones.
Y permaneced juntos, pero no demasiado juntos.
Porque los pilares sostienen el templo, pero están separados.
Y ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del roble.