jueves, 26 de marzo de 2009

RECORRIENDOTE

Quiero probar tu carne,
siempre me sabe a sal y es fuerte
comenzare por morder tu cuello
como vampiro a su presa...

¡Tu blanca piel se tornara morada
y la lengua filosa agudizara el gusto!

Continuare por tus brazos hermosos
como ramas de ceibo,
seguir por ese pecho con el que sueñan mis sueños
ese pecho-cueva donde se esconde mi cabeza
hurgando la ternura,
ese pecho que suena a tambores y vida continuada.
Quedarme allí un rato largo
enredando mis manos
en ese bosquecito de arbustos que te crece
suave y negro bajo tu piel desnuda
seguir después hacia tu ombligo
hacia ese centro donde te empieza el cosquilleo,
irte besando, mordiendo,
hasta llegar allí
a ese lugar SECRETO
del cual soy dueña absoluta
y viene a mí, se adelanta a recibirme.
Bajar luego a tus piernas
firmes como tus convicciones guerrilleras,
esas piernas donde tu estatura se asienta
con las que vienes a mí
con las que me sostienes,
las que enredas en la noche entre las mías
blandas y femeninas.
Besar tus pies, Amor,
que tanto tienen aun que recorrer sin mí
y volver a escalarte
hasta apretar tu boca con la mía,
hasta llenar mi boca con tu aliento
hasta tenerte dentro
y me invadas con el vaivén
de mar furioso
y quedemos los dos tendidos y sudados
en la arena de las sábanas.

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1 comentario:

  1. Un buen poema desenfrenadamente febril!,muy bien detallado. Beso

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