martes, 9 de diciembre de 2008

Intenciones

No intento ser el gran amor de tu vida,
esa que te exige, te demanda y luego te olvida.
Simplemente intento ser esa que disfruta
cada instante, cada segundo de tu compañía.
Esa que en aquella noche de verano
bajo un cielo repleto de estrellas,
encontró en un abrazo, en un beso tuyo,
la felicidad que creía perdida.
No quiero ser tu dueña, ni tu guía,
esa que te dice lo que tienes que hacer y luego te margina.
Simplemente intento ser esa que te quiere y te mima.
Esa que en aquella madrugada de desvelo,
feliz, extasiada, intensamente disfrutó
de la paz de tu rostro mientras dormías...
No me interesa ir de visita por tu vida,
ser la gran señora que te llena de cosas
por fuera y por dentro te vacía.
Sólo intento ser la que te provoque una sonrisa,
esa que aquel día poniéndose romántica,
enmarcó la belleza de tu rostro
y le escribió una dulce poesía.
No me gustaría ser esa que de rodillas suplica tu amor,
esa que te tortura y lastima con su fuerte obsesión.
Solamente ansío ser aquella que naturalmente desees,
esa que en una impensada y casual noche
fue dueña de tu confianza por única vez,
protagonista sin ninguna restricción
de la completa entrega de tu pasión.
Sólo intento ser aquella que te pueda mostrar:
que quizás SI exista el amor eterno,
que tal vez la felicidad tenga dueño,
que cada instante compartido
puede ser un mágico sueño
del que no se quiere despertar...
Sólo pretendo ser únicamente yo,
esa loca perdida que te quiere,
esa poetisa que se anima a decirte todo lo que siente:
¡Te amo intensamente
cómo ayer, cómo hoy,
y cómo lo haré siempre!
Tenerte

Tenerte en lo humano y en lo sublime,
en la fantasía y en la razón...
Tenerte en la sangre y en lo sensible,
unidos y eternos en nuestro amor.
Tenerte en la boca y en los suspiros,
en el verde esperanza y en la azul ilusión...
Tenerte en el aire y en los latido,
te reclama desesperado el corazón.
Tenerte en la piel y en los sentidos,
en el pensamiento y en la emoción...
Tenerte en el alma y en cada camino,
sin más prioridad que esta obsesión.